Características de la montura vaquera

El uso de esta montura está reservado, en principio, a los caballos, ya domados, aunque hay mucha costumbre de usarla también con los potros en doma. Tiene que ser primordialmente cómoda y práctica, en ella cada elemento tiene su función, todo es útil, porque en el campo debe primar la utilidad por encima de todo. Sus colores son el negro o el avellana que con el tiempo se irá oscureciendo.

Materiales de fabricación

La silla vaquera se elabora con piel de ganado vacuno aunque, en ocasiones, la cara interior de la concha suele ser de piel de cerdo. La única armadura metálica que lleva son dos hierros, uno delante, doblado formando un ángulo de 75° para construir el fuste delantero, y otro detrás, algo más corto, doblado en forma de cuarto de circunferencia.

El resto de la silla está construido con paja de centeno prensada dentro de la piel y el baste de lona. En la actualidad hay fabricantes que utilizan armazones de plástico o fibra de vidrio pero el resultado, según muchos jinetes, no acaba de ser el tradicional. Todo el armazón está relleno de paja en cantidad suficiente para darle el grueso necesario y va cosida con infinidad de puntadas. La perilla es la guía de la montura y marca la posición de la concha para que no quede torcida. El cuerpo, además de los dos canutos o canaletas que unen la parte anterior y la posterior, acostumbra a llevar otros cinco canutos a cada lado, todos ellos rellenos de paja.

Para darle mayor resistencia, la piel se remoja previamente, de tal modo que adquiere mayor elasticidad, así la piel flexible puede adaptarse con más facilidad a la masa sobre la que se la coloca. Cuando la piel se seca adquiere gran dureza y entonces puede recubrirse con la piel fina del acabado que se cose antes de montarla sobre el armazón para que las costuras no se vean. Finalmente, tenemos el puente de cuero que lleva a cada extremo una hebilla donde se sujetarán las aciones de estribo.

Partes de la montura

Tras efectuar la correspondiente apertura bajo la concha, se colocará la baticola que se fija a una hebilla cosida en la base de la perilla. El extremo final de la baticola que pasa por debajo del muslo del caballo se denomina morcilla y es un cuero fino y suave doblado en cuatro partes que también se moja para darle la forma redondeada. Cada extremo está cosido al cuerpo de la baticola que se estrecha cuando pasa por debajo de la almohadilla hasta alcanzar la hebilla de fijación.

Toda la montura va ribeteada con un cuero delgado relleno en esta ocasión de pelo de cabra, de lana o crin de caballo; este ribete se llama témpano y no deberá tocar nunca al caballo.

El baste puede estar totalmente relleno o rebajado en la zona en que descansa el muslo del jinete, de tal modo que éste obtenga más contacto con el caballo. Este último tipo de sillas son más utilizadas en la doma.

La zalea es de piel de borreguillo forrada de lona y, en este caso, recubre la zona del asiento del jinete dejando al descubierto la perilla y la concha. Entre la zalea y la lona hay un relleno que sigue la forma del asiento del jinete y que se llama almohadilla. En la montura vaquera, la zalea forma parte inseparable del asiento y va protegida por debajo mediante un «rozadero» de cuero que la salvaguarda del roce con la cincha, con las hebillas de la baticola y de las aciones de estribo y con la propia base del asiento.

Las correas que sujetan la zalea a la montura se llaman agujetas o latiguillos. En la parte delantera de la silla, entre las piernas del jinete y la perilla se coloca la manta estribera, doblada a lo largo y sujeta mediante dos agujetas. Una buena manta estribera debe llegar hasta la altura de los estribos. Debería ser de lana, de colores sufridos y con flecos a cada lado. En el centro tiene un corte longitudinal para que el jinete pueda meter la cabeza. La tan popularizada manta de loneta con rayas no es válida para cumplir las necesidades de abrigo del jinete o, en caso de necesidad, de servir de sudadero al caballo para librarlo de alguna rozadura.

Las aciones de estribo de esta montura son largas porque dan tres vueltas sobre sí mismas. Los estribos son los clásicos de hierro pavonado, con la barra horizontal siempre forrada de cuero. Sus medidas pueden variar algo, aunque hoy en día la fabricación está más estandarizada. Se hacen con chapa; el grosor de esta chapa tiene su importancia pues puede salvar al jinete de un percance en caso de que le cayera el caballo encima y no tuviera tiempo de desestríbar, librándose así de una posible fractura de tobillo.

El pecho petral puede ser o no forrado, es costumbre que se lleve revestido de borreguillo, a juego con el de la silla. Finalmente, por debajo del nacimiento de la concha nos encontramos con una reatilla, botón o asidero que suele colocarse en la parte derecha y que sirve para que el jinete pueda agarrarse a la montura en caso de dificultad.

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25 enero, 2010 por marsmy

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