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Uno de los factores principales que condicionan el confort en el hogar es la climatización adecuada para proporcionar no sólo la temperatura adecuada sino también una humedad relativa en el ambiente que no dañe nuestra salud.
La climatización representa unas dos terceras partes del consumo energético de la casa. De ahí la importancia de acertar al elegir un sistema que sea eficaz y que permita también ahorrar dinero.
La zona geográfica donde se ubica la casa, su orientación, sus dimensiones o un buen aislamiento de puertas y ventanas son aspectos que influyen de forma determinante en la elección de un sistema de climatización u otro. Si la vivienda se encuentra en una zona fría, conviene escoger un sistema que mantenga el calor de forma constante, como los sistemas de calefacción central con caldera mural de gas (o de gasoil, si se vive en una zona aislada donde no llega la red de gas natural) o los acumuladores eléctricos, mientras que en las zonas cálidas será suficiente con instalar otro que permita alcanzar la temperatura ideal de forma puntual, en cuyo caso una buena opción son los aparatos con bomba de calor, los convectores eléctricos, los radiadores de aceite, e incluso las tradicionales estufas catalíticas a gas butano.
Una buena forma de hacer una casa más acogedora es instalar una chimenea que nos aporta además confort visual y relajación. A los ya conocidos modelos de hogar abierto, de leña o carbón, hay que añadir los sistemas cerrados de cassette, encastrables en un bloque uniforme en la pared, y los centrales, que pueden instalarse en el centro de la estancia.
También los sistemas con bomba de calor permiten disfrutar de una temperatura ideal durante todo el año, ya que un único aparato es capaz de producir calor en invierno y de emitir aire acondicionado en los meses de verano con un consumo muy bajo.
Los sistemas de climatización central se basan en una caldera o acumulador que se encarga de producir el calor que luego será distribuido a través del sistema de ventilación o de los radiadores por toda la casa. En el primer caso, la canalización se realiza a través de un falso techo dentro del que se ocultan los tubos que guían el aire caliente hacia las rejillas de ventilación. Éstas pueden estar colocadas en la pared, en el suelo o en el techo. Si se hace circular aire frío, el sistema puede ser utilizado también para refrigerar en verano. En el caso de los radiadores, un circuito de agua caliente comunica la caldera con los difusores de cada estancia, de manera que el usuario puede regular la temperatura de cada habitación de forma independiente.
Es importante asesorarse con empresas especializadas que seguramente le indicarán para tu hogar el sistema más óptimo para lograr su confort y la calidez.
7 febrero, 2010 por marsmy
