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Toda ciudad que alberga unos juegos olímpicos sufre una transformación importante. Pero sin duda, Barcelona cambió radicalmente. La ciudad se convirtió en una de las nuevas capitales de Europa. El urbanismo de la ciudad cambió para siempre, sobre todo en su relación con el Mediterráneo. La ciudad se abrió al mar y al mundo entero, cambiando su mentalidad y su proyección internacional. Desde entonces, su espíritu cosmopolita es parte integral de la ciudad, siendo una de las ciudades europeas que atrae a más visitantes cada año.
Montones de proyectos se hicieron para albergar los juegos de 1992. Uno de ellos fue la ampliación del aeropuerto del Prat, con la creación de nuevas terminales. Gracias a eso, hoy en día es muy fácil encontrar vuelos baratos a Barcelona.
Una de las transformaciones principales fue en la costa norte de la ciudad. Allí se creo la Villa Olímpica, donde se alojaron los deportistas. En ese barrio, situado entre las playas de la Barceloneta y Nova Icària, se encuentra el Port Olimpic, construido para albergar las competiciones de vela. En la actualidad, es un punto turístico de la ciudad que merece la pena visitar. Durante el día, sus restaurantes marineros bien merecen una visita. Y al caer el sol, sus bares y discotecas atraen a todos los públicos en busca de marcha. Dos símbolos de la ciudad vigilan la zona desde lo más alto, la torre Mapfre y el Hotel Arts. El pez dorado, del arquitecto Frank Gehry, recordó entonces a todos los barceloneses el espíritu marinero de la ciudad.
El Palau Sant Jordi también se construyó para las olimpiadas. Hoy en día se sigue usando constantemente. Su programa de conciertos atrae a los mejores artistas del mundo. Y no sólo los barceloneses pueden disfrutarlo, sino que gracias a los vuelos low cost que llegan hasta la ciudad cualquiera puede disfrutar de Madonna o Lady Gaga desde sus gradas. Muy cerquita de allí está la torre de comunicaciones, del reconocido Santiago Calatrava, que en la actualidad es el trofeo del Gran Premio de fórmula 1.
Pero si algo pasará a la historia intangible de la ciudad, es la inolvidable canción de Freddie Mercury y Montserrat Caballé, Barcelona. A pesar de que no pudo ser interpretado por el vocalista de Queen porque falleció un año antes, la canción abrió la apertura de inauguración de los juegos, convirtiéndose en el himno de los juegos y de la ciudad.
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20 febrero, 2012 por AnaGomez
