Potencia ante la crisis

Potencia ante la crisis

Por Preciada Azancot

La crisis económica mundial actual que se extiende a nivel planetario, no es, contrariamente a lo que nos dicen la mayoría de los políticos, transitoria. No sólo no pasará ni se aliviará durante los próximos siete años, sino que se agravará. Y se puede considerar como la más seria y profunda ocurrida desde hace dos siglos, pues corresponde al derrumbamiento definitivo del sistema socio-político y económico que rigió el mundo desarrollado durante esos últimos dos siglos.

En efecto, tras el derrumbe del sistema comunista y de las ilusiones de tibieza sociales, que revelaron su inoperatividad pero correspondieron a filosofías y necesidades legítimas de los seres humanos, estamos asistiendo ahora el derrumbe del sistema liberal y capitalista en su totalidad. Y ello, por la más legítima e inevitable de las aspiraciones del ser humano del tercer milenio: la de construir un NUEVO HUMANISMO tan o más profundo de lo que significó en su tiempo y lugar el Renacimiento. Vale decir que este derrumbe de un sistema periclitado, injusto y trasnochado, que si bien significó notabilísimas conquistas, es, aunque traumático y doloroso, sano y benéfico. El problema está en encontrar soluciones y opciones que conciten la mayor unanimidad posible, que no hagan víctimas innecesarias –y toda víctima lo es-, y que aporten un florecimiento revolucionario aunque pacífico de los valores, instituciones y culturas del planeta. Y creemos sinceramente que el MAT (www.mat21.net), ciencia del Dirigente del siglo XXI, los tiene. Generosamente y para todos.

El ser humano del tercer milenio, y la sociedad que él construya, necesita seguridad no limitada a lo indispensable material, sino a la esencial, es decir, extendida al autoconocimiento y al diagnóstico de la toxicidad ajena que pueda representar una amenaza a su integridad. Necesita desarrollo, extendido a la multiplicación nutritiva de opciones centradas sobre la motivación libre a la recuperación de las competencias, talentos y vocaciones de los seres humanos y de las organizaciones que crea. Necesita justicia radical extendida al liderazgo de los mejores, basado sobre valores que posibiliten el final de las desigualdades sociales y de género. Necesita estatus basado en la valoración y reconocimiento de la potencia creadora y transformadora del hombre y de la mujer, tanto en arte, ciencia o creación de sistemas socio-políticos nuevos. Necesita sentido de pertenencia que signifique un espacio seguro donde cada cual pueda ser uno mismo a la vez que favorezca que los demás también lo sean. Necesita plenitud porque busca y encuentra verdad el liberta y en paz entre los hombres. Y ya que el viejo mundo se derrumba, al menos aprovechemos para construir algo mejor y más duradero.

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15 marzo, 2009 por arancha merino

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