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Han pasado ya muchos años desde que el 28 de diciembre de 1895 los hermanos Lumière proyectaran las primeras imágenes en movimiento en el Grand Café du Boulevard des Capuchines de Paris, ante algunos espectadores que quedaron embriagados por la realidad que estas imágenes les producían en su retina. En este momento nació el cine, el cual es considerado en la actualidad como el Séptimo arte.
Una de las primeras películas que trataron el tema de las instituciones psiquiátricas y los enfermos mentales la encontramos en la cinta alemana “El gabinete del Doctor Caligari”(“Das Kabinet des Dr. Caligari”), película muda que data de 1920 y que fue dirigida por Robert Wiene, aunque en 1906 ya se había estrenado el cortometraje “El sanatorio del Dr. Dippy” (“Dr. Dippy’s Sanitarium”) de director desconocido.
Podemos afirmar que la industria del cine es muy poderosa y puede hacernos creer todo lo que vemos, aunque a veces pueda alejarse en mayor o menor medida de la realidad.
En este sentido las instituciones mentales han sido representados como lúgubres y terroríficas y por tanto han sido el escenario perfecto para desarrollar películas de terror o suspense, y durante mucho tiempo han seguido ofreciendo esta imagen deplorable tan alejada de la realidad de hoy día de lo que son los Hospitales psiquiátricos.
Por otro lado debemos decir que las enfermedades mentales resultan muy desconocidas por el gran público, motivo por el cual en ocasiones los conocimientos que se tienen de ellas derivan de la interpretación de los diferentes protagonistas y de la imagen que el director quiera ofrecernos de ellas.
Los enfermos psiquiátricos han sido protagonistas de películas donde se ha mostrado en muchas la ocasiones, la parte perversa de la mente, o por el contrario nos han mostrado una sintomatología dulce, y que en muchos casos resulta muy distinta de la realidad.
Por este motivo, podemos afirmar que el cine ha contribuido en gran medida a ser partícipe de la mitificación por un lado de algunos trastornos mentales y por el otro de la estigmatización de otros.
Existen muchos trastornos descritos por la literatura psiquiátrica, aunque no todos han sido descritos con igual veracidad, ya que han sido frecuentes la mezcla de sintomatología que se ha presentado en los diferentes trastornos que han sido llevados a la gran pantalla.
Uno de los trastornos que ha sido muy utilizado por la industria del cine es el “Trastorno de identidad disociativo”, antes conocido como “personalidad múltiple”. En este tipo de trastorno encontramos en la persona que lo padece dos o más identidades de personalidad que llegan a controlar el comportamiento de la persona afectada, llegando a ser desconocidas entre ellas por el propio individuo.
De manera general se presenta una identidad primaria que resulta pasiva, dependiente y depresiva. En cambio el resto de identidades, se presentan en el individuo con nombres y rasgos muy diferentes a los que aparecen en la identidad primaria, mostrándose rasgos de hostilidad, dominancia y autodestrucción en la mayoría de los casos. Por otro lado estas identidades pueden diferir entre si tanto en la edad como en el sexo.
Una obra maestra del cine de suspense la tenemos en el film de Alfred Hitchcock, “Psicosis”(“Psycho”)(1960)donde su protagonista Norman Bates (Anthony Perkins) regente del Motel Bates, se nos presentaba como una persona frágil y tímida.
A lo largo de la cinta descubrimos en cambio que el protagonista no es quien parece, ya que se ha convertido en un asesino en serie y donde toma como segunda personalidad la figura de su madre muerta años atrás, una mujer que domina por completo a su hijo. De esta manera el filme nos presenta un ejemplo de persona que padece un trastorno de identidad disociativo, donde al final la figura de la madre llega a dominar por completo la mente del protagonista.
Existen dudas según los expertos si el protagonista podría presentar en cambio una esquizofrenia de tipo paranoide, donde la figura de su madre formaría parte de sus alucinaciones, por lo que era capaz de hablar de ella con otras personas.
Otro ejemplo de este trastorno llevado a la gran pantalla lo encontramos en “Sybil” (1976) de Daniel Petrie, protagonizada por Sally Field (Sybil) y por Joanne Woodward (Dra. Cornelia Wilbur) y basada en el “best-seller” del mismo título publicado en 1973. Sybil es una joven tímida que presenta antecedentes de perdida de memoria y problemas emocionales. Durante las diferentes sesiones que tiene con su psiquiatra se descubre que fue victima durante su niñez de abuso infantil por parte de su madre, motivo por el cual llegó a desarrollar 16 personalidades diferentes.
Con un tono de comedia se nos presenta la película “Yo, yo mismo e Irene” (“Me, myself and Irene”) (2000) dirigida por los hermanos Farrelly y protagonizada por Jim Carrey (Charlie Baileygates / Hank Baileygates) y por Renée Zellweger (Irene Waters). Charlie es un veterano policía, que se nos presenta como un incansable trabajador, servicial y cariñoso padre de familia. Pero en determinados momentos Charlie pasa a ser Hank, que presenta una personalidad totalmente contraria, ya que es obsceno, un gran bebedor….
El problema se presenta cuando tanto Charlie como Hank se enamoran de Irene, por lo que rivalizan por conseguir su amor.
Por supuesto no podíamos tampoco olvidar la obra de Robert Louis Stevenson, “El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde”, publicada en 1886 y que ha sido llevada a la gran pantalla en numerosas ocasiones. Como ejemplo citamos esta cinta estrenada en 1932, “Dr. Jekyll and Mr. Hyde” (“Dr. Jekyll y Mr. Hyde) dirigida por Rouben Mamoulian y protagonizada por Fredric March (Dr. Henry Jekyll / Mr. Hyde) y Miriam Hopkins (Ivy Pearson). Esta cinta está considerada como la auténtica versión clásica de esta obra, y que le supuso a su protagonista un Oscar de la Academia por su magnífica interpretación.
Otro trastorno que también ha sido llevado a la gran pantalla es el “Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad”. Los individuos que padecen este tipo de trastornos presentan una preocupación por el orden y el perfeccionismo que llega a agravarse hasta tales extremos que la persona se convierte en una víctima de sus propias obsesiones. Para poder mantener la sensación de control estas personas tienen que seguir un protocolo de reglas que les lleva a apartarse finalmente de su entorno. Por otro lado son personas que dedican de manera excesiva su tiempo al trabajo y la productividad, dejando de lado las actividades de ocio.
Un ejemplo llevado al cine lo encontramos en la película “El aviador” (“The aviator”) (2004) de Martín Scorsese que narra la vida del magnate Howard Hughes, pionero de la aviación. El protagonista de la película es Leonardo DiCaprio en el papel de Hughes y que le valió una nominación de la Academia por su interpretación. Este film nos muestra los triunfos y el drama que sufrió su protagonista a lo largo de 20 años de su vida (entre 1920 y 1940) donde llegó a vivir con la obsesión y el convencimiento de que existía una amenaza de ser contagiado por infecciones microbianas tanto de los alimentos como de su entorno por lo que entre otras obsesiones debía lavarse constantemente las manos. Este hecho le obligó poco a poco a vivir alejado de su entorno.
Por desgracia el TOC (Trastorno obsesivo-compulsivo) que padeció Hughes no llegó a ser tratado, convirtiéndolo así en un recluso de su propia obsesión y que le llevó a morir a los 71 años de edad, solo en una habitación de hotel con las puertas y las ventanas selladas por cinta adhesiva para evitar así cualquier contacto con el mundo exterior.
Años antes se había estrenado la comedia “Mejor… imposible” (“As Good As It Gets”) (1997), dirigida por James L. Brooks e interpretada por un magnífico Jack Nicholson (Melvin Udall) que consiguió con este trabajo el Oscar de la Academia. Como protagonista femenina encontramos el también excelente trabajo de Helen Hunt (Carol), también premiada por la Academia. La historia gira entorno a Melvin Udall, un solitario escritor de novelas rosa maniático y obsesivo que entabla relación con Carol, una camarera que tiene que soportar al igual que el resto de clientes del restaurante donde acude todos los días todas sus excentridades así como sus comentarios ofensivos. A partir de este momento se produce un giro en la vida de Melvin, ya que acaba enamorándose de Carol, persona que le hace cambiar.
Existen otros trastornos que se presentan en el inicio de la niñez o la adolescencia. Uno de ellos es el conocido “Trastorno autista”. Como característica principal se presenta en las personas que lo padecen una deficiente interacción y comunicación social, así como un repertorio muy restringido de actividades e intereses que son repetitivas y estereotipadas. Por otro lado puede darse también una notable afectación de comportamientos no verbales, así como un escaso interés en mantener lazos de amistad en el caso de los niños, y en el caso de los adultos aunque si puede llegar a existir este interés no se rige por unas normas sociales de interacción habituales.
Es frecuente también que exista una alteración de la comunicación, la cual puede llegar a ser nula o puede presentarse con una velocidad, entonación y ritmo anormales en los sujetos que son capaces de hablar.
En 1998 se estrenó la película “Rain Man” del director Barry Levinson, que le valió a su protagonista Dustin Hoffman el Oscar de la Academia por su interpretación del personaje protagonista, Raymond Babbitt. El papel coprotagonista del filme lo interpretó Tom Cruise que interpretaba a su hermano Charles Babbitt. En esta película se nos muestra una imagen tierna y dulce de una persona que padece el Trastorno autista. El ejemplo presentado en esta película es un caso especial del trastorno autista, que se conoce con el nombre de “Síndrome del Savant”. Estas personas aún presentando discapacidades físicas y mentales importantes poseen algunas habilidades mentales muy específicas.
Este es el caso del protagonista de la película, el cual era capaz de memorizar el calendario nada más con mirarlo, o también es capaz de contar las cerillas que han caído al suelo, en otra escena de la película. Dustin Hoffman se inspiró para preparar su papel en Kim Peek, la más famosa de las personas que han presentado el “Síndrome del Savant”, una persona que poseía habilidades “savant” con gran memoria fotográfica, ya que era capaz de recordar entre otras aptitudes de manera completa 12.000 libros, pudiendo citar a la perfección un párrafo cualquiera. Aunque Kim Peek, no padecía el trastorno autista, si no un severo retraso mental.
Vemos así que el fenómeno “savant” es solo una característica que se da rara vez en personas que padecen autismo, aunque esta característica puede encontrarse también en personas que presentan deficiencias intelectuales severas, así como en personas que han padecido alguna lesión cerebral. En la actualidad solo se conocen en el mundo 50 casos de personas que padecen este síndrome. Por tanto podemos afirmar que no todas las personas que presentan el Trastorno autista padecen “savantismo” al igual que no todas las personas con el “síndrome del savant” son autistas.
Otra película que también se centró en el Trastorno autista fue la película “Nell” (1994), protagonizada por Jodie Foster en el papel principal y que le valió este trabajo también para ser nominada por la Academia en la categoría de “mejor actriz”. La película gira entorno a Nell, una joven que vive sola y aislada en una cabaña en el bosque y que tras la muerte de su madre no ha tenido contacto social con nadie.
Finalmente es descubierta y estudiada por un médico y una psicóloga, interpretados por Liam Neeson y Natasha Richardson que se interesan por su caso y que les permite finalmente poder comunicarse con ella.
Para finalizar comentar que son muchos más los trastornos mentales que existen. Los descritos anteriormente nada más han sido una aproximación al mundo de la salud mental.
Por otro lado comentar que también existen muchas más películas que tratan sobre los trastornos comentados anteriormente, como otras muchas más películas que se aproximan a la psique humana. Visto esto, podemos afirmar que la industria del cine se ha sentido atraída por la mente humana, muy desconocida por muchos y que siempre genera curiosidad.
Pero, hay que tener en cuenta que no todas las personas que presentan algún tipo de trastorno mental son criminales o psicópatas, como Hollywood nos ha querido hacer creer, al igual que tampoco todas las personas presentan una sintomatología tan dulcificada.
La realidad de las personas que padecen un trastorno mental es muy diferente, al igual que la de sus familias que muchas veces se encuentran que no saben como tratar a sus seres queridos y que les resulta difícil comprender que pasa por sus mentes.
Por suerte, hoy día existen programas de terapia e instituciones de psicología que luchan por que estas personas puedan llegar a tener una vida lo más “normalizada” que sea posible.
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6 mayo, 2012 por therapion