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Cuando uno pasea por las calles y las ve inundadas de carteles “entra y encuentra el préstamo que buscas” “damos créditos a tus ilusiones” “financiamos el proyecto que tienes en mente”, recuerda esas épocas en la que el crédito fluía para todos. Comparando entre está época y la pasada es que hoy las entidades si conceden créditos personales o de consumo, pero a clientes solventes.
Pocos españoles pueden jactarse de haber conseguido financiación bancaria durante los últimos cuatro años. En contrapunto, agríos serán los recuerdos de aquellos que acudieron a su banco en busca de un préstamo y no lo concretaron.
La banca conocedora del escenario de pánico que rodea a las familias y particulares ha diseñado campañas atractivas de financiación para animar a los clientes a solicitar dinero.
En este momento, nadie cuestiona que en el mercado crediticio hay ofertas muy llamativas. Del mismo modo en que pocos discuten la caida de la demanda. Y con esas dos certezas, los responsables comerciales de la banca trabajan buscando clientes con perfiles de riesgo cero, a quienes ofrecen créditos personales.
¿Me pregunto cómo se puede obtener un crédito personal?
Actualmente, la contratación de un crédito personal implica un largo periodo de tiempo. El ejemplo más rotundo de lo que digo son los requisitos que debemos presentar. Por ejemplo, nóminas, finalidad del dinero, justificante o presupuesto del gasto, etc.
Pero estos factores no justifican la concesión del dinero, hay que contratar productos adicionales -seguros de pagos o de vida, tarjetas de crédito-, aportar garantías adicionales y no estar registrado en ningún fichero de morosos. De ahí que aumenten los desánimos entre los consumidores a la hora de plantearse una operación de crédito.
Para el consumidor es importante tener una percepción del contrato, eso permite entender mejor y aceptar las condiciones.
En definitiva, cuesta creer que con todos estos anuncios colgando de los escaparates de la banca, los préstamos nuevos no repunten.
15 noviembre, 2011 por Mrodry
