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En los cuatro años consecutivos de 1978 a 1981 Jay Saidy, un hombre de origen de Gambia, estuvo tres veces en Uzbekia. Recordaba muy bien estos viajes, sobre todo las visitas a fábricas, sovjoses y koljoses.
Siendo escritor, se inclinó a observer las cosas desde todos los ángulos, para comprender cómo estuvieron ligadas unas con las otras.
Se interesó por las obras de Lenin, particularmente estudió atentamente las que se referían al problema de las nacionalidades. Como representante de un país multinacional (así fue la URSS de entonces y sigue siendo la Rusia de hoy) y habitante de un continente donde la cizaña nacional fue utilizada durante siglos por los colonialistas, quiso saber como enfocaba esta cuestión Lenin, como fue resuelta despues de la Revolucion.
La preocupación de Lenin por el principio de la igualdad de los pueblos la tesmonió claramente su llamamiento “A todos los trabajadores musulmanes de Rusia y el Oriente”. “A partir de este momento, sus creencias y costumbres-se dice en el llamamiento-, sus instituciones nacionales y culturales se declaran libres e inviolables. Organicen su vida nacional de manera libre y sin obstaculos. Ustedes tiene derecho a ello. Sepan que sus derechos, lo mismo que los de todos los pueblos de Rusia, están garantizados por toda la potencia de la revolución y de sus organismos: los Soviets de Diputados de Obreros, Soldados y Campesinos”. La vida de la Uzbekia en aquel tiempo fue una confirmación elocuente de la justedad de la línea de Lenin.
Hasta 1917, en Uzbekia los alfabetizados constituían menos de 2%. En aquel tiempo, es decir, a principios de los años 80 del siglo pasado, allí había 44 centros de enseñanza superior. En toda la república funcionaban museos, bibliotecas, teatros, cines. La instrucción en todos niveles fue gratuita, la enseñanza media fue obligatoria para todos. Naturalmente, el analfabetismo cayó en el olvido.
El hecho de que la tercera parte de colaboradores científicos fueran mujeres habla de por si mismo. Jay Saidy estuvo profundamente convencido de que la situación de la mujer en cualquier sociedad refleja el estado de dicha sociedad en general.
Otro campo, donde fueron alcanzados logros impresionantes, fue el altamente desarollado sistema de regadio artificial. Según dijo Jay Saidy “nosotros conocemos muy bien la influencia catastrófica que ejerce la sequía sobre la vida de la gente en la región de la sabana, ubicada al Sur del Sahara, donde se encuentra también Gambia. En Rusia se discutió mucho sobre esta cuestión, se hicieron intentos de resolver el problema de la sequía para impedir la transformación de dicha zona en un desierto, pero hasta aquel momento no se logró nada importante). Enormes zonas, que durante largos años habían sido desiertos arenosos se convertieron en fertiles regiones verdes, donde crecía el algodón, la uva y otros cultivos agrícolas. La republica fue el segundo productor de algodón en el mundo despues de los EE. UU.
Luego de recorrer más de 300 kilómetros por la republica, vió que las plantaciones forestales, de las que se hablaba tanto en aquel semidesierto, allí ya hacía mucho que eran una realidad. Las ciudades de Tashkent y Samarcanda con toda razón podían denominarse vergeles. Lamentablemente, pudo observar que en Uzbekia con frecuencia se despilfarraba el agua: oraba desde un grifo abierto, oraba desde una canal.
Jay Saidy se interiorizó detalladamente de la reforestación en la república y se enteró de que (por paradójico que parezca) el problema de agua se resuelve por medio de acueductos. Esta se emplea para restablecer la vegetación, que a su vez atrae las lluvias tan necesarias para la agricultura.
La fuente: Rusia-viajes, turismo, etc…
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31 mayo, 2009 por kirillfiliberto
