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La iluminación de los acuarios debe desempeñar simultáneamente diversas funciones:
- A través de su conexión y desconexión regulares, recrea artificialmente para los peces y las plantas el ritmo natural noche-día.
- Mediante la oportuna regulación de su intensidad y del color de la luz, crea para los peces y las plantas un agradable microclima luminoso.
- Embellece ópticamente el acuario.
Elección de los iluminadores
Los tubos fluorescentes son los elegidos para los acuarios de tamaño pequeño o medio:
Los hay de los más diversos tonos de luz para una misma potencia.
Pueden combinarse entre sí tubos fluorescentes de distintos tonos de luz. Los de espectro total, que se asemejan a la luz solar, dan la impresión de ser naturales.
Para calcular el número de tubos fluorescentes que pueden colocarse sobre un acuario, hay que tener presentes sus dimensiones y las necesidades de las plantas y de los peces. Lo peor de los tubos fluorescentes es que distribuyen la luz de un modo uniforme, lo cual resulta poco natural. Para ahorrar el máximo de energía, los tubos fluorescentes funcionan con aparatos de preconexión electrónicos.
Las lámparas de halogenuros metálicos tienen una intensidad muy superior a la de los tubos fluorescentes, por lo que se utilizan para los acuarios de luz fuerte y para la iluminación normal de tanques con una altura superior a 60 cm. En depósitos de agua dulce más bajos, deben colocarse (como mínimo) a 30 cm de distancia de la superficie del agua. Además, debe preconectarse un filtro de rayos ultravioleta (de funcionamiento automático normalmente). La posibilidad de elegir diversos tonos de luz es limitada, pero la luz de los pocos disponibles es muy parecida a la solar, aparte de que no se distribuye tan uniformemente como la de los tubos fluorescentes. Se producen así, sobre todo cuando se forma un leve movimiento en la superficie del agua provocado por las bombas hidráulicas, efectos lumínicos que resultan muy naturales.
Los proyectores halógenos están en función de los efectos especiales. Los pequeños proyectores halógenos (9 W) colocados en alto simulan la luz de la luna, y los colocados en diagonal respecto de la pared frontal del acuario acentúan los colores reflectantes de los peces.
Las bombillas y las lámparas de vapor de mercurio han dejado prácticamente de utilizarse porque su tono de luz es poco favorecedor y porque su eficacia es escasa.
Sea cual sea el sistema de alumbrado elegido para tu mascota, es muy importante cambiarlo periódicamente para mantener a largo plazo la intensidad y el tono de luz óptimos en los acuarios. La frecuencia del cambio depende de cada artículo; es cuestión de informarse. En un principio, tratándose de un funcionamiento normal, el cambio debe efectuarse cada año.
24 enero, 2010 por marsmy
