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El minimalismo se identifica por la simplicidad de las formas, líneas puras, espacios depurados y colores neutros; consiguiendo un equilibrio y armonía en el ambiente.
El minimalismo también apuesta por espacios altos, poca saturación y nada de excesos visuales; es decir sobriedad sin ornamentación.
Los colores más utilizados en las zonas más minimalistas son los colores neutrales y tostados, especialmente aquellos con extensiones monocromáticas donde prevalecen los tostados y blancos. Estos tonos justamente son los que ayudan a multiplicar la luminosidad mientras que la diferencia con el fondo lo aportan detalles ornamentales. Tal vez una tonalidad naranja como una alfombra, o pistacho para una almohada dan un toque jubiloso a la discreción.
El área en sí tiene mucha importancia, nunca debe ser “eclipsado” por los elementos decorativos.
En cuanto a tejidos es interesante evitar los colores más fuertes así como los agresivos. Un espacio minimalista invita a la relajación y aportan frescura. Por otra parte, son preferibles las telas rústicas, lino o también lonetas, pero siempre con colores cálidos. Eso sí, los cojines, y forrados deben dirigirse hacia un equilibrio.
Es un modo de adornar edificios de arquitectura moderna pero también pueden aplicarse en edificios de más antigüedad por ejemplo al rehabilitar una casa rústica. El minimalismo va ofrece un orden estético, es un estilo que evita la utilización de objetos que perturben el orden del espacio.
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6 octubre, 2011 por global projects
