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Hace unos años pensar en viajar a la Gran Manzana era casi una utopía, algo que se salía de la mayoría de los presupuestos medios. Sin embargo, desde hace unas temporadas, las gangas para cruzar el Atlántico con destino en la ciudad de Woody Allen son cada vez más habituales, eso sí, muchas de ellas son vuelos a Londres y de aquí a los EEUU. En cualquier caso, sí que es posible conseguir vuelos directos, sobre todo en temporada.
Muchos de los que dirigen su mirada a la ciudad que nunca duerme lo hacen con diferentes motivaciones: compras, descubrir una de las urbes más cinéfilas, visitar algunos de los símbolos del mundo occidental (bueno, del estadounidense, pero por ende…),… Cada uno tiene sus razones, sus motivos, pero el destino suele ser el mismo para casi todos los que miran al otro lado del océano.
¿A quién no le gustaría rememorar esas míticas imágenes de Manhattan? ¿Cómo no sentir algo que recorre el cuerpo al encontrarse frente a mareas de taxis amarillos? Pero, ¿sabéis lo más llamativo? Lo curioso que puede ser la llegada, cuando nuestro buscador vuelos nos ofrezca una oferta, tomamos el avión y conforme se inician las maniobras de aproximación al aeropuerto, podemos observar el vibrante ritmo de la ciudad, visto como un caos en miniatura. Estos nos puede dar un escalofrío que no haga dudar de si tomamos la decisión correcta, sin embargo, ¿sabéis lo que más sorprende? Que una vez llegamos, la ciudad nos acoge en sus brazos incluso con suavidad, increíble pero cierto.
Así es Nueva York, así es una de las urbes más simbólicas de nuestro tiempo.
13 diciembre, 2011 por vuelosbaratos
